Vals de Manos Temblorosas
Esteban del Río Sereno
Vals Chileno
About
Un vals chileno criollo en 3/4 con pulso ondulante de guitarra acústica de nailon y líneas melancólicas de violín que evocan las peñas santiaguinas. Voces emotivas cargadas de nostalgia por un amor perdido flotan sobre armonías de requinto y contrabajo sutil, capturando el lamento huaso del valle central chileno. Producción íntima y orgánica con reverberación natural, sin procesamientos electrónicos, ideal para danzas sentimentales en fogatas rurales.
Lyrics
En la quietud de la noche serena, tu sombra baila en mi alma perdida, eco de risas que el viento se lleva, y en mi pecho, un vals que no termina.
Recuerdo tus ojos, negros como el río, que me miraban con fuego callado, bajo el cielo estrellado del camino, donde juramos amor eterno y sagrado. Tus manos en las mías, temblando suaves, el aroma a jazmín en tu pelo suelto, caminábamos lentos por senderos graves, soñando un futuro que el destino quemó. Ahora solo queda el vacío que grita, tu voz en el viento, mi herida infinita.
Ay, amor mío, ¿dónde estás ahora? En este vals triste que no cesa, mi corazón llora por tu calor, perdido en la niebla de lo que fue. Vuelve, mi vida, no me dejes solo, en esta danza de sombras y dolor, tu recuerdo me abraza, me quema el alma, ¡ay, qué nostalgia, qué amor tan loco!
Las noches se alargan como un lamento, el campo duerme bajo la luna clara, yo busco tu huella en cada momento, pero solo hallo espinas que me desgarran. Tu risa era el sol que calentaba el día, tu adiós, un puñal en la carne viva, partiste un otoño sin despedida, dejándome roto, en la bruma cautiva. Sigo esperando en el umbral del olvido, con el alma en vilo, por ti agonizando.
Ay, amor mío, ¿dónde estás ahora? En este vals triste que no cesa, mi corazón llora por tu calor, perdido en la niebla de lo que fue. Vuelve, mi vida, no me dejes solo, en esta danza de sombras y dolor, tu recuerdo me abraza, me quema el alma, ¡ay, qué nostalgia, qué amor tan loco!
Ay, amor mío, ¿dónde estás ahora? En este vals triste que no cesa...
Y así sigo danzando en la penumbra, con tu fantasma que no se va, mi vals eterno, mi cruz y mi lumbre, amor perdido, pero nunca olvidado. ¡Ay, qué pena, qué dulce tormento! En mi pecho, por siempre, tu eco resuena.
Vals de Manos Temblorosas
Esteban del Río Sereno
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